DÍA DE (AMORES) PERROS.

Hoy fue un día de (amores) perros: tuve que lidiar con los policías de las comisarías de Lima. ¿Cómo así? Es que, para variar, estoy dizque haciendo una investigación sobre los robos en las "lanchas" (colectivos tipo station wagon) que transitan por la Vía Expresa. Así, me aventuré a indagar sobre denuncias, modalidades y esas vainas… Bueno y bonito sería si estos señores dieran la talla y se comportaran según el cargo que tienen. Pero no, no lo es así y jamás lo será.

Primero (tome nota sargento): te hacen esperar un huevo, te pelotean (es que les encanta la pela "Pelotón") y cuando llegas a la persona que te puede dar alguito de info… no está o está ocupada, que para el caso da igual. Como quien escribe tiene algo de cayetano (¡tranquila bambi!) y como no es la primera vez que visito estos lugares (no por lo que creen, no tengo antecedentes penales, sólo fue por trabajos), impuse la fuerza WonderMeli!!! Mejor: la fuerza del coqueteo. La verdad, me da pena decirlo pero sólo así, coqueta (hola, qué tal), vulnerable (cree que me podría ayudar, es que estoy haciendo una investigación…), solícita (sólo usted puede ayudarme), incapacitada (ah, este es el libro de atestados, y aquí apuntan las denuncias, ahhhh, así es) y atrevida (entonces, me das el libro para poder buscar, ¿sí?, ay, ¡muchas gracias!) conseguirás alguito.

Segundo: En verdad os digo que la policía está en otra. Leí los atestados: "…fue interceptada en circunstancias en que se encontraba ahuaytando en su ventana…", u otra: "mientras se encontraba caminando, transitaba por la avenida…". Así escriben en los atestados, ¿de terror, eh? Y lo peor: nadie sabe quién se encarga de hacer qué y no es por webear, sino que en serio no lo saben. Una termina hastiada de tanta huachafada junta. Pero como A LA POLICÍA SE LE RESPETA. Así que me reí en silencio.

Como parte de mi recorrido, visité otra comisaria, a la que denominé "el karaoke". Ni bien entré, se escuchaba la voz de un alguacil: "Poder tocar tu mano, estar siempre a tu lado, es importante para mí…". El compadre se alucinab a Willie González en sus mejores épocas. Terminó la canción y ahora le tocaba el turno al otro poli: "Ésa página de amor tiene tus ojos, tu pureza, tu dulzura y tu abandono…". Y no contentos, ahora el turno del Mayor: "Que en esta noche no hay más luna, que como tú me alumbre más, yo quiero ser más que tu amigo…". Bah, ¡si ni mi amigo eres, cómo vas a querer ser más! Tanta canción y nada de info para mí. Pucha, ¿ahora quién me ayudará? "Ahora quién, si no soy yo…". Ajj, ¡hasta eso se pega!

Tercero: La DININCRI es otro cantar. Allí la coquetería casi no funciona, así que pegarla de chibola intelectualona es la voz. Preguntar, hacer la finta con tu lapicero y ser achori te abren varias puertas. Llegué a entrevistarme con el men que tenía lo que yo quería. Después de coqueteos baratos, y de llamarme "mami", porque dizque le inspiré tanta confianza, me presentó como su prima para conseguir más info en otras unidades. ¡¡¡PUDOR!!! Al final, conseguí lo que quería, aunque allí es igual que en todas las entidades policiales que he visto: todos te mandan para aquí, para allá, porque nadie tiene la más remota idea de quién es el encargado de cada cosa. Es como si trabajaran para el aire, para cumplir con sus horas, para pagar su nuevecito uniforme verde de invierno. ¿En manos de quién encomendamos nuestro espíritu, nuestra seguridad? Dímelo, dímelo, qué tienen ellos, dímelo, dímelo…

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