ME LLAMO "MESA DE PARTES".

Estoy harta de los trabajos de la universidad. Estoy harta, no porque no quiera hacerlos, sino porque hacerlos harta. Mi mayor preocupación, ahora, es acabar con el bendito tema de las lanchas. Hoy fue la última visita para terminar con el caso. ¿Dónde? En Santoyo, en El Agustino; y en el Setame, en Acho. ¿Por dónde empiezo? Por lo menos malo…

Eso de Santoyo me sonó a cumpleaños feliz, en el día de hoy, pero era el nombre de una comisaría (otra más en mi haber, para variar). Lejos, muy lejos de mi punto inicial, San Miguel, pagué ocho lucas con rebaja para llegar hasta allí porque la Av. Grau está cerrada. Maldita Primavera. En fin, llegué, obtuve lo que quería, y me fui sin más. A una cuadra, me libré de un vendedor-choro-gilero y prometí rezar por él para que cambie de vida. Y de pasada, de gustos. Luego, me dispusé a tomar un carro hacia Puente Nuevo, y de allí a Acho. La verdad el pequeño paseo hacía mi destino me permitió conocer El Agustino más allá del AgustiRock. Es pobre, pero honrado, como El Hocicón (pronto, mi versión peruana!!!). Lindo, pero gris. Interesante, pero lejos. Es como el oso: feo pero sabroso.

En Setame la cuestión no fue tan linda. Cola para todo, y plata para todo. Jamás un pedido de información, que se supone gratuito por la ley de transparencia, me había costado tanto. No sólo en efectivo, sino en hígado. La mujer que atendía en mesa de partes me dice: "haz cola allí, saca ese ticket". Voy por él, regreso y me pide otro. Otra cola, más calor y menos paciencia. Luego me dice que se necesita otras vainas y exploté. La compañera que venía conmigo le dice: "Esto es el colmo. ¿Cuál es tu nombre, ah?". "Mesa de partes", contesta. Excelente: me tocará denunciar a la señora "Mesa de Partes" que trabaja en Mesa de Partes del Setame por mala atención e ir contra la Ley de Transparencia. ¿Ganaré el juicio? Quién sabe.

Después de tanto correrío, me fui más amarga y bronceada de lo que llegué. El pedido me lo dan el miércoles y presento el trabajo el lunes. ¿Plata al agua? No, vida al agua la de esa mujer. Un trabajo tan bueno, y una actitud tan mala. También rezaré por ella. Por su cambio de vida. Y, sobre todo, por su cambio de hábito.

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