EN EL MAR, ¿LA VIDA ES MÁS SABROSA?

Hoy un grupo de amigos y yo decidimos darnos una vuelta por la playa. Con frío, sin mucha plata pero con ganas de hacer algo distinto, nos subimos al carro de un pata y enrumbamos de la Cato hacia la primera playa más cerca. ¿Se imaginan a siete puntas metidos en un Toyota? Lo bueno es que tenía vara y fui sentada adelante, por tanto podía elegir la música y el abrir y cerrar de ventana, jejeje.

¡Qué bestia el embotellamiento en Plaza San Miguel! Y eso que todavía no es Navidad, ya me imagino cómo será luego. Después de la pelea absurda sobre qué música escuchar -y digo absurda porque siempre gano yo-, elegí Stereo 100, lo malo es que a esa hora (6:30 p.m.) creo que era el momento de los Oldies más Oldies, y se escuchaba pura música de los 50’s. Así que antes de escuchar la música del piloto (iack), puse cualquier vaina en la radio y seguimos el camino.

Las curvas de la bajada del Bertolotto en la noche y casi sin luces de los carros, era maleadaza!!! Las señales de "curva peligrosa" quedaron chicas. Gritos sordos, mi amigo-piloto enfatizando "CÁLLENSE QUE ME DESESPERAN" y mi afán de seguir escuchando "eres casi el hombre perfecto, el que me imaginé en mis sueños…", fue el soundtrack de la bajada. Hasta que pasó lo impensable: casi no pasamos una curva. A una se le paralizó el corazón, la otra se quedó callada y el resto de patas, aunque disimulados, también se asustaron.

Esos baches deben ser rellenados de una buena vez, ¿se imaginan si nosotros no la hubiéramos contado? Alcalde maledeto. El mundo se habría perdido de tres buenos periodistas (o al menos uno), de un gran director de TV, de una abogada del diablo, un economista mejor que el De Soto ese, y un ingeniero civil de la… ¡gran flauta! Menos mal que un carro buena gente nos dio el "pase usted, después de usted" y nos salvamos.

Ni bien llegamos a la playa, entre risas y melancolía (se acaba el año, una se va a USA, etecé) empezamos a tirar piedritas al mar, más congelado que nunca, y matar los nombres de los más odiados del 2004. Patchouli mató a su amor platónico, yo maté a los ateos y los demás a las ex y los ex. Vernos ahí, de espaldas al mundo, tirando piedritas y a la defensiva por si el mar se salía más de lo debido, era un "momento kodak" garantizado, digna escena faltante de "El Chavo del ocho" en Acapulco…

Muerta de frío y de sueño, apuré al grupo y después de deliberar media hora sobre a dónde ir ahora (otra media hora perdimos al inicio del viajecito al decidir si ibamos a la playa o a Nacho’s Bar), nos quitamos a por hamburguesas. Otra vez vine sentada adelante y esta vez Stereo 100 se pasó: en un sólo camino, un playlist de infarto: Everybody (Dj.Bobo), The way (Fastball), Betty Davis Eyes (Kim Carnes), What I am (Eddie Brickell), No coke (Dr. Alban) y otra de un wantan no sé qué que les gustó a ellos. Al fin se les hizo una. Sólo faltó Go pato para que el infarto fuera doble.

Ya en el local de siempre, la clásica conversa sobre los problemas de toda la vida, la dudas de fe, la coherencia, etc. Y el amigo secreto. Y lo que haremos el verano que viene, queriendo hacer lo que hicimos el verano pasado. Y la vida. Y la cuenta. Y nos vamos, que hay finales y sueño. Mi amigo piloto buena gente me jaló a casa y todos contentos. Qué momentos así se repitan siempre. Amén.

P.D.: Post siempre abiertos. (En español: puedes dejar tu comentario, Quijote).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s