EVEN THE NIGHTS (AND TRIPS) ARE BETTER.

Hoy, luego de mucho tiempo, salí con papi a la aventura. Nuestro destino: Miraflores, Av. Ricardo Palma para ser más exactos. ¿Cuánto nos demoraremos en cruzar todo el zanjón? Sincronicemos relojes, a lo Parker Lewis. 7:46 p.m. Tenemos que estar allí antes de las ocho.

El tráfico en la Vía Expresa era peor que las repeticiones de Erreway en canal 2. Pa’ no aburrirnos, prendí la radio. Es bueno tener un papá como el mío o, en todo caso, una hija como yo: de todos los gustos diferentes que tenemos (religión, moda, televisión, comida, etc.), sólo hay algo por lo que podríamos vivir sin pelear una vida entera: la música. No sé cómo ni cuándo empezó esto, pero desde que recuerdo siempre hemos escuchado lo mismo: tuvimos nuestra época bossanova, salsera, disco, rock (nunca subte, él lo detesta y por solidaridad yo también), etc. De hecho yo conozco más a Coldplay y Lonely Boys que él, pero en gustos generales, ding dong, papi y yo somos un equipo.

EN EL AUTO DE PAPÁ…

La radio (siempre Pioneer, siempre -en eso también concordamos-) tiene memorizada nuestras estaciones favoritas, y en orden (mi manía del orden): TeleStereo, Zeta, Stereo 100, Oxígeno, y un par más que a él le gustan (RPP infaltable, ¿se acuerdan? ). Todo el camino, mientras hablábamos de cuatro cosas sin importancia y mirábamos asombrados como nuestro carril del zanjón (de norte a sur) se desabarrotaba como por arte de magia, cantábamos sin parar las canciones que mi dedo impulsivo elegía cada 49 segundos.

– Yo: Esta es… ah sí, K.C.
– Papá: Sí, esa es…
– Y: (Cambio) A ver en Oxigeno
– P: Pero, ¿y la otra?
– Y: No puedo estar quieta, ¿no?
– P: No. tú siempre…
– Y: (Cambio) A ver en Zeta.
– P: Ya pues…
– Y: Oki doki. (9 segundos más). A ver que hay en TeleStereo…
– P: (Riendo) Veamos pues.

La dinámica se repitió todo el camino. Llegando a Javier Prado, ya habíamos cantado Band on the run de McCartney, él la parte lenta, yo la rápida. Era un chiste vernos cantar así, haciendo dos voces, el me hacía el coro en las rápidas, yo en las lentas. Era una especie de Karaoke sobre ruedas, sólo que era gratis y cualquiera podía cantar. Lo más bacán era que mientras había tiempos muertos (comerciales, las anécdotas del conductor de Zeta sobre “The thing”, su primera película de terror -y a mí que me importa chochera, ¡pon la canción de Stevie Wonder!, etc.), conversábamos de todo un poco, y todo nos causaba risa como dos tontos…

– P: Oh, Tin man, 1er puesto del billboard año 197x.
– Y: ¿Ah sí? ¿Cómo te puedes saber los “top one” de todos los años?
– P: Será que me gustan, no sé… Oe, ¿te conté que me compré un DVD de América?
– Y: Papaaaaaaaaaaaaaá, esas cosas no se ocultan, ¡no lo sabía!
– P: Bueno, en verdad 2. Me los compré el mes pasado, cuando no estabas.
– Y: (Cara de estupor).
– P: Uno con las antiguas, y otro en una presentación actual… Ahí viene: “So please, believe in me when I say spinning round, round, round…”
– Y: “Smoke glass stain bright color…”
– P: “Image going down, down, down, down…”
– Y: “Soapsuds green like bubbles…”
– Y + P: Uhhhhhhhhhh, uh uh uhhhhhhhhhhhhh, na na na na…

Llegamos. Luego de media hora de intercambio cultural, volvimos. Seasons in the sun sonaba en Oxígeno.

– P: Uh, Terry Winters.
– Y: ¿Winters? Uhmm… (Después de un nanosegundo) Naa, Jacks papi!
– P: We had joy!
– Y: We had fun!
– P + Y: (Mirándonos y casi gritando) We had seasons in the sun!
– P: But the hills that we climbed
– M: Were just seasons out of time…

Reímos sin parar. Una señora en la esquina nos miraba todo lo que duró el semáforo en rojo y al arrancar comentó, bastante cerca de mi ventana abierta (e intuyo por nuestra cariñosa cantata): “Uh, cada vez las prefieren más jóvenes”. Por favor señora, no se me ofenda: ¡Es mi papá, no mi amante de turno!

A pocas cuadras de casa, reservó lo mejor pa’l final. “Escucha esto”, dijo, “lo he bajado de la compu”. Era Air Supply en vivo. Sonaba Even the nights are better.

Sin duda, dad. Incluso las noches son mejores a tu lado. Alguna vez alguien me tildó de Electra. Luego me confesó que eran celos, celos de mi amor hacia mi papá. Pero ese olvidó leer la salvedad del 2do párrafo: sólo en música. El amor corre por mi cuenta.

Llegando a casa, empezó otra vez la vida cotidiana: quién usa primero el Kazaa.

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