PRIMER DÍA.

Nunca he trabajado en un diario. Antiayer, casi sin pensarlo y en cuestión de minutos, me ofrecieron un puesto y ahí me tienen, correctora de estilo de uno. Je, ¡todo fue tan rápido!

Gano un empleo (que, como dice mi hermana, va con mi personalidad de “corregidora”), pero pierdo cosas. Tiempo. Libertad. Tiempo. Amor. Tiempo. El tiempo es una palabra. Es más que eso. Para mí, es oro.

  • Ya no habrá suficiente tiempo pa’ actividades pastorales: de las 3, me quedaría sólo con dos, si es que no una.
  • Mis visitas a la universidad serán poquitas, mínimas, básicas. Oh, mi facu, mi Z rock ‘n pop, mis labs, mi gente, mis puchitos a media mañana y media tarde, mis canciones con Anita y hacerle la vida imposible a la gente periodista. ¿Y mi CAPU? Mamaaaaaaaaaaaaaaá!!!
  • Menos tiempo en casa. Desde hace poco me he vuelto una hogareña de lo peor, y nadie -ni yo misma- entiende porqué. Y ahora que le agarré el gustito a las repeticiones de “Pobre diabla”, “Leonela”, “Dawson’s…” y demás, ¡ya no hay! Buuu… ¿y ahora lluvia…? Jejeje.
  • De lo anterior se desprende: menos tiempo para todos mis proyectos informáticos, que se han quedado “a medio viviiir, a medio sentiiir”: Mi bd musical, mi lyrical web, más cosillas a este blog (que usted, querido y amable lector siempre lee, ¡y por eso lo adoro!), etecé.
  • ¡Menos tiempo para salir! Y pa’ todo lo que eso implica (y a quienes involucra).
  • ¿Y eso? No más (noooooooooooooooooooooooooooooo).

Lo bueno (me enseñaron a sacar lo anécdotico o lo agradabale de lo que resulta a simple vista triste o malo) es que aprenderé un egg de cosas y de hecho ya estoy aprendiendo. Una redacción cada día es un mundo diferente, porque dependemos de lo que pasa en él. Días felices, días de gloria, días D, e incluso días R, hasta llegar al día final.

Al principio tenía un temor inimaginable, pero la cosa ha resultado bien. Mi lado profético ha aflorado (leo y corrigo lo que usted, digno señor, leerá mañana), y sé con antelación lo que algún incauto conocerá recién a las 4 de la tarde del dia siguiente. Además, el equipo con el que trabajo es mostro!!! Me vacila.

Es más de medianoche, hace frío y (felizmente) no estoy lejos de casa, pero sí de la cama, y ella me reclama a gritos. Morfeo, ¡allá voy!

Besos pa’ todos y una disculpa (también con antelación pues, probablemente, usted la leerá mañana) si es que no posteo tan seguido como lo hacía hasta ahora. Prometo hacerlo as soon as possible. Pero la esencia sigue, y ya no será tan invisible a los ojos: la puede leer cuando quiera.

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