NADIE COMO TÚ.

Hay un sueño que no acaba jamás
Que despierta junto a ti al despertar
Que te lleva a donde quieras llegar
Si tú lo quieres
Hay amor por donde quiera que vas
Donde menos se pudiera esperar
Hay amor cuando terminas de amar
Que nunca muere…(*)

No te conocía en persona, pero te apuesto que si hubiéramos hablado, hoy sería diferente. Tenemos tanto en común, a pesar de no haber estado frente a frente: es que nuestros corazones, en Él, hablaban entre sí.

Cuando viniste, y dos veces todavía, no pude estar contigo. Era una niña y mis papás no me llevaron junto a ti. Cada vez que veo los videos donde estabas tú, aquí, a unos pasos de mi casa, me dan ganas de conseguir un reloj retrasa tiempo, o el auto de Christopher Lloyd en “Back to the future” para poder verte. Pero no puedo.

Es que lo miro a Él y te miro a ti.
Te miro a ti y lo miro a Él.

Y me miro a mí, aquí, abajo, y tú allá, arriba, gozando ya tu recompensa, y mirando lo que voy escribiendo.

Y te ríes. Estoy segura de que te ries, así como me río yo observando esta foto. No sabía que existía pero, vamos, hay muchas cosas que no sabía de ti hasta ahora. Y justo ahora, cuando ya no nos podemos reir juntos de lo poco que sabemos el uno del otro.

Aún así te quiero, y te extraño. Planeaba verte en agosto pero a quien vere será a tu nuevo amigo, que será mi nuevo amigo desde ahora. Y lloro, porque aunque debería estar feliz, y estar agradecida por todo lo que hiciste, y alegrarme porque ya estás viviendo de verdad, me da pena tu partida. Eres la persona más cercana querida que se me ha ido. Y me duele.

El dolor. Estuvo siempre contigo. Ese 13 de mayo del ’81, yo todavía en proyecto y tú, amando más, aferrándote a ella, a tu madre, a la mía, a la nuestra. La que ahora te abraza, te besa, te mima, y me consuela, porque ya quisiera yo formar parte de tu fiesta de bienvenida en el cielo. Pero me toca seguir en esto, contigo a la distancia, pero llenándome el corazón de fuerza. Ella, siempre presente, desviando con su mano el mal, evitando que aquel tercer misterio de Fátima se cumpliera por completo. Y tú lo visitaste, lo perdonaste, lo confesaste, y lo quisiste más, hasta el llanto.

Y el dolor siguió. Y siguió. Con el parkinson, con los males, con las injurias, y los delitos, y la violencia. Pero el desamor, la falta de fe, eso era lo que te dolía más. Por eso, nos diste a nosotros, los jóvenes, la posta, el protagonismo, y nosotros felices. Felices de ir contigo, Su Santidad, de la mano hacia el Reino, para construirlo juntos, para amarnos más. Aceptaste a todos, y todos valían para ti, hasta aquel muchacho que te bailó breakdance.

Siempre lo dije, te extrañaré cuando te vayas, te extrañaré cuando no estés. Cada vez que nos uníamos en aquella oración por tus intenciones y tu salud, te sentía de verdad a mi lado. Era nuestro momento de complicidad, de amistad, de júblio diario. Que nadie me lo quita, porque el ritual sigue.

Hoy, lunes, dos días después de iniciar “el abrazo perfecto de duración eterna”, te dedico estas palabras. No conozco a nadie, como tú, que haya unido tantas razas, tantos credos, tanta gente, tantas personas, tantas almas, tanta fe, tanto amor. Tanto tanto amor, y allí me estás esperando. Para darme más amor. Porque sólo eso podías hacer, amar, como Él, a pesar de los errores que algunos te adjudican, y por los que no fueron tuyos, porque hasta por esos pediste perdón. Es que nadie como tú.

No sabes cuánta falta nos harás, pero es más bonito pensar cuánta falta le hacías a Él y cuánta alegría le estás dando ahora. Eso, desde ya, me hace feliz, porque tú eres mi hermano del alma, realmente el amigo, que en todo camino y jornada está siempre conmigo.

¡Nadie como tú, mi Papa Charapa!

P.D.: Gracias a la chamba he podido seguir paso a paso tu camino al cielo. Los has conquistado a todos!!!

Más info:

(*) Este tema fue grabado en 1984 por Guillermo Dávila como homenaje a la visita del Papa Juan Pablo II a Venezuela. Antes de ser Papa, Juan Pablo escribió la obra de teatro “El Taller del Orfebre”, que habla del fuerte lazo del matrimonio representado por los anillos de boda.

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