LOCO VOX (DIGO, BUS).

Me llega que mi carro pase cada 15′. O sea, sólo tengo opción de tomarlo (y por ende, salir tres minutos antes) a las 10, 10:15 o 10:30 de la noche.

¡Qué horror!

Ya van dos veces que Sergio, que me jala hasta Canadá, llega unos nanosegundos tarde y, frente a nuestra narices, se pasa el micro maloso. Y por más que hace maniobras copiadas de ‘Schumi’, a veces lo alcanzamos y a veces no. “El semáforo tiene la culpa”, me miento. Lo más divertido es que ya dentro del bus, no hay día que no pase algo digno de ser posteado.

Déjame que te cuente, limeño.

RON DAMÓN DE SAN LUIS.

Ayer, para variar, me tocó esperar mil horas al dichoso ómnibus. Mientras tarareaba “you given me, given me, nothing but your shattered dreams, shattered dreams“, pensaba en los textos que quedaban por corregir, en las noticias de mañana, en las jornadas interminables de las chicas de Metro (que frente a mí está), que tengo que llamar a una tipa del CND, que quisiera tener un carro y trabajar sólo 7 horas (como hasta ahora hago), y un largo etcétera (también pensaba en otras cosas imposibles de escribir aquí). De pronto, noté a un tipo con aspecto de “loco”.

Loco: Dícese del hombre/mujer/ambos que se viste con ropa andrajosa, está sucísimo, tiene mal aliento, despeinado ajá ajá ajá, habla incoherencias, intenta quitarte algo de valor, se pelea con los cobradores y te intimida por completo. A veces, puede ser un katsa del Mossad disfrazado para obtener información pero, juzgando la hora, el lugar y las circunstancias, definitivamente este no era uno de ellos.

Había poca gente en el lugar. El loco le preguntó al datero: hermanón, ¿cuánto falta pa’ que llegue la 70?, casi nada tío… mira, ahí está. El tipo, angustiado, le pidió sus vasos al datero. Como éste le pegó con el látigo de la indiferencia, el loco empezó a asustar a la señora que vendía cancha. Sólo consiguió dos cosas, bueno, tres: que su micro se pasara, que la hijita de la señora de la cancha le dijera, los ojos bien abiertos, “¿usted es ron damón?”, y que yo, presa del pánico, cambiara mi tararareo por el de “help, I need somebody” y rogará porque mi carro llegue ya.

Luego de ciertos minutos, entendí todo:

10:10:23: Loco llega con 3 vasos al paradero.
10:11:48: Datero sapazo le hace el habla y, viéndolo dormirse, le quita sus vasos so pretexto de “para que no se te caigan”.
10:12:09: La señora de la “cancha a cincuenta no más” propone cuidarlos en su puesto.
10:12:23: Mamá, ¿eso es un loco? Calla bulla, Sonia.
10:13:56: Ya tía, dos pa’ mí y uno pa’ ti.
10:17:15: Llegué yo.

Al final, previo piteo de la gente que había estado en la escena del crimen hacía un rato, el datero le devolvió los vasos. Pasaron otros carros y le cerraron la puerta al loco pues, aunque digan que “la pinta es lo de menos, vos sos un loco bueno”, los pasajeros no querían un hombre así colgado de la baranda del micro. “Enséñales tu sol pe’ tío, así te van a dejar subir. Ellos piensan que vas a robar y que no tienes pasaje”, le recomendó el datero, fiel oyente del Dr. Dotson.

Llegó mi carro. Subí presurosa y cogí un asiento. Al fin libre, pensé. Me acomodé, revise la hora: 10:30:30. Sentado frente a mí estaba un tipo de lo más lindo. Me miró, lo mire y ¡zas! desvié la mirada, no vaya a ser que piense que yo miré primero. Cuando ni me reponía de la escena anterior, ¿qué creen? Si manito, el loco subió a mi bus.

EL REY DEL CACHUMBAMBÉ.

Como ya no había lugar dónde sentarse, el hombre se quedó de pie un asiento anterior al mío.

A este loco corazón que anda por ahí buscando
A este loco corazón que se anda enamorando
Que le importa si después me paso el tiempo llorando
me paso el tiempo llorando

Y empezó su primera rumba. Colgado de la baranda el loco, cual trapecista de circo de pueblo joven, inició su baile. Y bailó de aquí pa’llá, de allá pa’cá, riéndose de todo, moviendo los hombros, coqueteando con la ventana y el letrero de “asiento reservado”, y cantaba las partes que se sabía de la canción.

No vale la pena (y movía la cabeza), no vale la pena enamorarse
El amor te da la vida (y gritando-aconsejando-escupiendo a la muchacha de debajo de su axila), y también te lo quitaaaaaaaaaaaaaa, cada vez que te enamoras y luego terminaaaaaaaaaaaaaaaaaasssssssssssssss.

Toda la gente empezó a reir con desparpajo, alegocía y ventaja, y también aplaudía. El tipo lindo del asiento de adelante me miraba, cómplice. Yo, con los ojitos dormilones y la ya famosísima sonrisa coquetona de medio lado, asentía con un “sí, qué tal loco, eh”.

Y el hombre bailó, y bailó, y bailó toda la salsa completa. Hasta que llegó el “bon digi digi digi bon, digi digi bon”.

Imagino que este tecno el pata no lo había oido nunca (yo sí, válgame), y mientras la chica colgada encima de mí le hacía el coro con el “y sin di jai y jai, y sin di jai i o”, el loco no tuvo más remedio que improvisar un tecno ahí mismito, para su público fiel, que desde Canadá hasta… ¿dónde demonios estamos? Bueno, donde estemos, lo ha seguido en su corta pero intensa aventura artística.

Y se movió, y se movió, y ya no hubo escupitajos, pero sí reclamos del cobrador. “Pasaje compare”, y el tipo le pagó con qué creen… sí fiel lector… ¡con los vasos!

ME VOY PERO VOLVERÉ.

– “En la esquina bajo”, y dicho esto, su pobre cuerpo -más ropa que organismo- se balanceó, siempre balanceándonos, sobre la gente, porque el bus ya se había llenado. Pagó -y pidió vuelto todavía el condenado. ¿Se puede pedir “otra, otra, otra” antes de que te bajes? ¿No? Chesu. Entonces yo, el tipo lindo, la corista, el pasajero renegón y el bus entero guardamos la sonrisa en el bolsillo, junto con los veinte céntimos de vuelto del pasaje medio. ¡Queremos más!

Entretanto, los cruces de miradas entre el tipo lindo y yo disminuyeron, para reducirse sólo a cada frenazo intempestivo.

Eh, tú, loco, ¿cuándo nos vuelves a dar un espectáculo así? Gratis y sin prisa.
Y pensar que los otros micros no te dejaron subir, loco. ¡De la que se perdieron!

¿Por qué a mí siempre me pasan estas cosas?
¿Será que lo variopinto me persigue?
¿Es que estamos todos locos?

Déjame masticarlo…

Hace calor, ¿quién tiene la receta para estar mucho mejor?

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