PAPPO, MI QUERIDO PAPPO.

Y en esta época, ¿quién no se acuerda de Piero?

Al menos medio Perú sí, y yo también.

… (No sé por qué escribir el 7 de mayo fue más fácil).

YO SOY TU SANGRE MI VIEJO, YO.

Será que tenemos tantos gustos en común que a veces queremos un break, for a change.

Que podemos aguantar toda una noche frente al kazaa o el emule si de bajar música se trata, o intentado ver quién hace mejor el silbido de “wind of change”.

Bien recorriríamos todas las calles sin cansancio levantándole el ánimo a cuanto tristón encontremos, diciendo que “pronto la situación mejorará”, que “cuenta esa vieja historia que a pesar de todo algunas cosas llegan”, que “hay que encontrarle el lado positivo a la vida”, etc.

Y si nos sentamos en la mesa de alguien, y así no llevemos postre ni nada, la gente no nos dejaría ir de lo bien que vacilamos al público, porque mientras tú resaltas el físico, yo me ocupo de los detalles bochornosos.

O cuando contamos cuantas cámaras de vídeo cubren un partido de fútbol o un concierto de los Bee Gees, Raphael o Coldplay, porque en cada corte y cambio de toma vamos 1, 2, 3, no, esa es la 2, sólo que con plano más abierto, 4, 5..
Y cuando me animas a no dejar nada a medias, salvo el sueño, porque fiel a tu frase: “Haz esto y después contínuas durmiendo” me has convencido varias veces, y morfeo se ha quedado solo y esperando mi regreso.

Míranos aquí, no tenía ni 3 meses y tú ya me incluías como cómplice en tus planes (si no, chequea mi cara de “ay papi, otra vez no, ya me aburrí de bailar para que todo el mundo se divierta, con lo mal que lo hago”).

O ésta, cuando seguro nos sorprendieron hablando del mal gobierno de Alan, de que los biberones los hacen cada vez más rústicos o de que Thriller me sigue dando miedo…

O aquellas (la que guardo en la mente) en las que no paramos de reir de lo mal que nos trata la vida, de que soy católica y tú no, pero que siento (en especial ahora) que eres más creyente que nadie: tienes una fe única en las personas, y será por eso que rara vez cuando das la mano alguien te falla (y si lo hacen, por Dios, vuelven, les perdonan y sigues confiando inclusive más).

SOY TU SILENCIO Y TU TIEMPO.

Y claro, las veces que peleamos. Desde cuando dices que éste es quien canta y yo te digo que no, que ya ví el vídeo; hasta cuando debíamos establecer el “toque de queda”, qué universidad escoger, si jalea o ceviche, si Dawson o Starsky; pasando por y cómo es él, de dónde es y a qué dedica el tiempo libre…

Sincronicemos relojes: me llevas el doble de edad y algo más, pero hay momentos, y bastantes gracias a Dios, en los que parece que somos de la misma edad y luchamos por lo mismo; y pocos (cada vez menos) en los que parezco la mamá y tu el hijo, y viceversa.

Y esos ojos, tus/mis ojos, hundidos pero astutos, siempre abiertos; y tus/mis lunares, en toda la espalda, señal de la unión; y tus/mis caminatas, a paso rápido, tan contenta que me siento cuando te oigo saludar “hola, qué tal”, “cómo le vaaaaa”; y lo demás, añadido será.

Te quiero Pappo. ¿Y no hay besito hoy? Claro, y dos, porque ayer me olvidé. Y uno más, por si aca.

Ay, ¿por qué demora tanto en publicar el post? Ya quiero ir corriendo a abrazarte-besarte-decirte…

¡¡¡ Feliz día Papá !!!

Un pensamiento en “PAPPO, MI QUERIDO PAPPO.

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