¡ATRÉVETE A ACEPTARLO!

Hace dos meses y medio, mamá.

Hace un mes Cucho, el papá de su mejor amiga.

Hace quince días el papá del padrino de mi hermana.

Hoy Alejandro, el papá de mi mejor amiga.

Mañana, o quizá pasado, uno de mis tíos en segundo grado.

Más adelante, ¿cuántos serán?

El maldito cáncer se está llevando al Perú entero.

A pesar de que me defino católica, apostólica y romántica, digo, romana, hay cosas que me cuestan entender enormemente, no se imaginan. La forma de vida de algunas personas, el libertinaje, el relativismo generalizado y el individualismo son algunas de esas cosas. Las enfermedades, no obstante, son las que más me roban miles de horas de llanto, desconcierto y tristeza.

Cuando me entero que alguien está padeciendo de una enfermedad grave, sobre todo si es terminal, pienso algo que probablemente puede parecer loco y hasta estúpido, pero así soy yo pues: ¿Por qué no me toca a mi eso? O sea, no es masoquismo o alguna especie de ritual o sacrificio. Al contrario: yo considero que aquellos que sufren más en esta vida son los más queridos por Dios. Muy bien, genial, probablemente el que está leyendo estas líneas está escupiendo la pantalla o tildándome de palabras irreproducible en este blog. ¡Pero así pienso! Aunque el deseo hasta ahora no se cumpla.

Por lo pronto, ya que no soy doctora ni tengo la cura para vencer al cáncer, procuro dar bastante ánimo y apoyo moral a las personas que conozco que padecen este mal, ya que con mamá tuve mucha experiencia y aprendí a conocer qué les molesta, qué pueden tolerar y, en especial, qué esperan de la vida ahora. Asimismo, adoro colaborar con todas las causas de lucha contra el cáncer en este país: desde las colectas hasta los libros, en especial el de Sandra Plevisani, "Dulces pasiones", porque además de enseñarte recetas mostras de postres colabora con los niños que sufren esta enfermedad tan triste. Y digo triste porque no saben lo que es que tu cuerpo luche contra tu propio cuerpo, y además porque no sólo "consume" al paciente sino a todos los que vivimos con él.

Y, bueno, para sobreponerme ante tanto dolor, nada mejor que la Fe y la buena música. Esta semana he rebuscado en el baúl cerebral de los recuerdos y he encontrado canciones pajísimas, que me han levantado la moral y me ha dado ánimos de continuar:

1. La Unión – Hombre lobo en París.

La luna llena sobre París ha transformado en hombre a Dennise. Auuuu…

2. Danza invisible – Sin aliento.

Sin tomar aliento estoy, rodeado de calor… Escucha: ¡Tengo que respirar!

3. Stereo 3 – Atrévete a aceptarlo.

No tienes para qué mentirles, no tiene nada de malo haberte enamorado de mi… ¡Atrévete a aceptarlo!

4. Julieta Venegas – Corre, dijo la tortuga

A ti te estoy hablando, a ti, que nunca sigues tus mis consejos, a ti te estoy gritando, a ti, que estás metido en mi pellejo…

5. Virus – Luna de miel

Tu imaginación me programa en vivo, llego volando, y me alojo sobre ti…

6. Los amigos invisibles – En cuatro

Lo que yo quiero es ponerte a ti (x 3) en cuatro (x3), en cuatro caminos que te lleven a un mismo destino…

Y muchas otras más que estaré comentando. Las canciones las subiré as soon as possible al radioblog, que anda olvidadito por cuestiones laborales (damn it!).

Mientras tanto, como dicen los Stereo 3, ante la tristeza,

¡Atrévete a aceptarlo!

¡Atrévete a quererme!

3 pensamientos en “¡ATRÉVETE A ACEPTARLO!

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