EL PRIMERO.

La vida está llena de decisiones, pequeñas y grandes, ¿pero qué pasa con aquellas que son grandotototas? ¿Aquellas que sientes que te superan porque implican grandes consecuencias en tu vida, impactos a largo plazo, cuestiones de las que no te puedes liberar fácilmente?

Tranquilos, no me voy a casar ni empezaré a estudiar derecho: simple y sencillamente me voy a comprar mi primer auto🙂

Les confieso que a esta idea le vengo dando vueltas desde hace un año, exactamente cuando empecé mi curso de licenciatura. Trabajando en el límite de Miraflores con Surco y teniendo clases interdiarias que empezaban en San Miguel a la hora del tráfico limeño, pensaba en que si me fuera hasta allá en mi propio auto podría ahorrar esa hora en la combi odiando el calor veraniego o cantando viejas canciones de La Inolvidable. Y peor era a la salida de clases: casi sin cuerpo y con más cansancio que nunca, me tenía que entregar a las maldades de las combis nocturnas, que ante el leiv motiv de “último carro” manejaban como si fueran directo a El Ángel y no como si te llevaran sana y salva a tu casa para volver a empezar mañana otra vez.

Y así, con un poco de imaginación, otro poco de fantasía y casi todos mis ahorros para la cuota inicial, me decidí por un auto que se ajusta a mis necesidades: un Suzuki Swift 1.3.

 Suzuki Swift 

¿Díganme si no es lindo? Es un auto compacto, bien diseñadito y sencillísimo, así como yo🙂

Pero claro, luego de que lo piensas y lo piensas, y comparas modelos y precios, visitas las concesionarias, los pruebas, te animas, te desanimas, te animan y te vuelven a desanimar, y finalmente te decides, no todo queda allí. Además de asumir un crédito al que jamás creíste que podías acceder y aprobar, y que te mantendrá a pan y agua durante 3 años o más (tampoco tampoco, pero nunca volverás a ser la derrochadora de antes), tendrás que dar plata para los trámites notariales, el derecho de desembolso del banco, el seguro vehicular, el SOAT, los mantenimientos que por ley debes hacerle al auto cada 5,000 km para no perder la garantía, el SAT… En fin, una letanía de pagos que jamás pensaste asumir, pero que es parte de crecer = frase favorita de 2010.

Al margen del último párrafo, no saben lo feliz que estoy de tenerlo ya tan cerca!!! Es mi primer auto, alégrense conmigo!!! Lo miro y lo re-miro y todas las amarguras de no dominar el embrague y no pasar de la primera se me van al toque. Es más, cuando voy por la calle y veo uno igual pero de color distinto, no dejo de sonreír por largos minutos de sólo saber de que yo tengo uno igualito🙂 Lo sé, lo sé, estoy insoportable, jajaja! (Y eso que no les he dicho qué imagen tengo de wallpaper en mis computadoras, jajaja).

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