FOMO SAPIENS.

Hace un par de meses filosofaba sobre la vida con una amiga y como quien no quiere la cosa volví a repetir uno de mis discursos ancla de siempre: nunca nada es suficiente. Ni en lo profesional, ni en el amor, ni en el aspecto físico, ni en la familia, ni con los amigos, ni en nada. Siempre tengo la sensación de que me falta algo. Muy resoluta, mi amiga me lanzó: sí pues… ¿No será que tienes FOMO?

Uno de de los motivos de abrir este blog, que ya casi tiene 12 años online (lea el primer post aquí), es poder poner por escrito todo aquello que se queda dando vueltas en mi cabeza, en mi corazón, en mi día a día. Al redactar, puedo releer mis historias pasado un tiempo y reírme, avergonzarme o hasta admirarme de cómo pensaba antes o sigo pensando. Por eso, hoy no tengo reparo en concluir que, en efecto, soy una FOMO Sapiens.

¿Pero qué cosa es FOMO? Es el Fear Of Missing Out; es decir, el Miedo a Estar Perdiéndote Algo. En mis palabras, la terrible sensación de que en este momento te estás perdiendo de hacer, vivir, experimentar, conocer otra cosa más interesante mientras estás haciendo lo que estás haciendo. Ahora claro, tú me dirás que por las leyes de la física nadie puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Ya, yo también lo sé, solo que no se trata de eso, sino de la aprehensión que te puede generar haber elegido una opción frente a otra, y dejar aquella que podría haber sido la mejor o la más acorde para ti.

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Está bien, me sentaré aquí maldiciendo mi FOMO.

Tranquilos, no es que los FOMOs vivan todo el tiempo sin tomar decisiones, sin salir de casa o sin regresar a ella, jajaja. En mi caso no es así al menos. De hecho, tomar decisiones es una de las cosas que más me gusta en la vida. A mí el FOMO me viene post acción. Vayamos al mapa:

  • Salgo del trabajo y tengo que decidir entre ver Netflix, ir al gym o hacer las compras de la casa. Decido ir al gimnasio. Hay tráfico para llegar, el profe de baile no vino, la sección de máquinas y pesas está full. Igual entreno. Termino, abro el Twitter y veo que todos están comentando la última temporada de mi serie favorita y yo renegando y perdiéndome la diversión. Debí haberme ido a casa.
  • Es viernes. Mi oficina y mis amigos se encargan de hacerme notar que todos tienen los mejores planes para esta noche, menos yo. Animada por el ambiente, busco algún plan con otros amigos: ninguno quiere salir o hacer algo. Me duermo no más. Al día siguiente, veo fotos en todas las redes sociales de lo bacán que estuvo el friday night. Y si no veo nada publicado, peor: ha estado tan bueno el reventón que ni tiempo hubo para colgar alguito. Chesss, debí haber salido.
  • Como nunca, conozco a dos chicos bacanes. Salgo con ambos y decido seguir saliendo solo con uno. Elijo y continúo. Al cabo de un par de semanas, me asalta la duda: si por elegir a uno, dejé al mejor? Y si por quedarme con el elegido, me pierdo la oportunidad de conocer en el futuro a alguien nuevo mucho más bacán? Ni hablar. No puedo dar el siguiente paso. Sayonara, cariñito.
  • Terminé de estudiar un programa de especialización. Me digo que ahora descansaré el cerebro para enfocarme en aplicar todo lo aprendido en mi trabajo. Las actualizaciones del Linkedin me recuerdan que un compañero de promoción empezará su doctorado, otra amiga ha sido ascendida en su trabajo y un conocido por ahí será profesor este semestre. ¿Descansar dije? Nada que ver! No puedo perder un minuto, no es suficiente, nada es suficiente. Empiezo a buscar qué mas estudiar, como conseguir una promoción, qué institución está pidiendo profesores…
  • Hago dieta y ejercicio. Consigo perder algunos kilos. La gente me felicita, me halaga, me invita a seguir en el intento. Sonrío y en mi mente solo puedo pensar: pero si esto no es nada, si ni se me nota, me faltan como 20 kilos más para ahí sí estar bien.
  • Voy manejando y en la radio empieza a sonar “la hora” de una banda que me gusta mucho. Me pego con la música pero después de unos minutos vuelvo a hacer zapping, no vaya a ser que me pierda de un especial o canciones más chéveres en otra emisora por estar escuchando a un solo grupo.

Podría seguir días pero creo que ya se entendió. Si te has sentido identificado, bienvenido al club. Y si no, puedes medir tu nivel de FOMO aquí.

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Nivel de FOMO: Alto!

Como leí alguna vez: cada elección implica una pérdida. Todo no se puede. Y ahora con el boom del internet, la inmediatez de la información y las redes sociales, pareciera que las pérdidas se evidenciaran aún más: más grandes, más constantes, más cerca. Incluso, quizá ahora mismo estés pensando: tanto qué hacer en la vida y yo aquí leyendo este post, jajaja. Continúa leyendo no más amigo, no demoro.

Tengas FOMO o no, que al final es solo un término acuñado que refleja una sensación real y más antigua que tú y que yo, es vital que aprendamos a aceptar el resultado de nuestras elecciones, porque no existe el escenario ideal. Un artículo en el diario Clarín lo resume: “todos tenemos debilidades sobre las cuales la tecnología siempre podrá hacer mella despertando ansiedad, vacío, exclusión”. No podemos evitar sentirnos así, pero sí podemos elegir no quedarnos en ese sentimiento. Porque el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional😉

¿Puedo superar el FOMO? Obvio! Hay muchas recomendaciones. Lo primero es aceptarlo (yo ya lo estoy haciendo y hasta escribiendo, jajaja). También me está resultando evitar estar pendiente de todo, cuesta pero ahí vamos. Desconectarme del internet al menos una hora diaria (por ejemplo cuando entreno, leo un libro, almuerzo). Otra es cortar con el sentimiento de que alguien la está pasando más chévere que yo; porque seguro que sí, jajaja, pero qué más da! La vida no es competencia ni constante comparación. Ya lo decía John Lennon: la vida es eso que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes. En estos tiempos de Millennials sería: la vida es eso que pasa mientras miras en tu celular lo que hace el otro. Ni hablar, ahorra tu megas y esfuérzate por ser feliz con tooooodo lo que tienes, que estoy segura es un montononón de cosas pajas. Disfrutemos y digamosle #noalFOMO!

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Un pensamiento en “FOMO SAPIENS.

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